¿Adónde vamos?

En primer lugar, es necesario resaltar que la sociedad occidental ha estado sometida en las últimas décadas a lo que en psicología conductista se denomina desensibilización sistemática, es decir, una continua exposición a estímulos indeseables (desgracias humanitarias, desastres naturales, crisis económicas, etc) mostrados en los medios de comunicación masivos, que provoca un estado fisiológico inhibidor de la respuesta de ansiedad, lo que resulta en que el ser humano acabe por no sentir empatía ante dichos estímulos en el futuro, tal como formuló el famoso lingüista Noam Chomsky en sus “10 estrategias de la manipulación”.

Por otro lado, hay que destacar algo, que no por obvio, hay dejar de mencionar, y es que el ser humano es libre para determinar qué hacer en cada momento, aunque tengamos la sensación que no es así. De todas maneras, hay que considerar que muchas de nuestras decisiones se toman desde el inconsciente (no controlado) y la ciencia aún no sabe realmente cómo funciona.

De hecho, la inmensa mayoría de las funciones cerebrales son inconscientes. Los especialistas plantean que solo el 0,1% de toda la actividad cerebral se lleva a cabo de forma consciente. Ahí radica la importancia de trabajar nuestras creencias, prejuicios, miedos, etc, que son parte de lo que alimenta nuestro inconsciente. Es necesario aceptar que debemos confiar más en nuestra intuición. La neurociencia defiende que nos ayuda a tomar decisiones por su gran capacidad de procesamiento de datos, tal como demuestran los estudios del científico Gerd Gigerenzer.

Todos los seres humanos somos iguales; si nos sentimos especiales y diferentes al resto es una sensación subjetiva debida a que cada uno construye su propia realidad en el cerebro, en base a nuestras creencias sociales, culturales, etc, así lo demuestra la física cuántica.

Para crecer es imprescindible ser consciente de uno mismo, de nuestras debilidades y fortalezas, y de nuestro entorno. Saber aprovechar las oportunidades que se nos presentan y evolucionar gracias a ellas, es lo que se denomina sincronicidad. Las casualidades no existen, todo tiene un motivo y una intención, así lo defienden científicos como Nassim Haramein que afirma que “existe un equilibrio entre lo que deseas y lo que el Universo te va a proveer porque la información es codificada según el resto de información de otras personas”. Es decir, existe una coordinación y una realidad consensuada colectivamente.. Por tanto, atiende a la sincronicidad de tu entorno, busca su significado y aprovéchala.

Según la física cuántica, todas las partículas de las que estamos formados surgieron en el Big Bang, cuando se creó este universo, por tanto todos estamos interrelacionados desde ese mismo momento. Si todo el mundo compartiese esa consideración, seríamos más cuidadosos con nuestros actos y su efecto en la naturaleza, la gente que nos rodea, etc. Todos formamos parte de un todo, de una conciencia colectiva, tal como defendía Carl Gustav Jung. Por tanto, lo más lógico es ser agradecido y generoso; todo lo que hacemos nos retorna consecuentemente.

Todo vibra a determinadas frecuencias, y cada frecuencia tiene una resonancia que afecta a todo lo que le rodea. Las buenas vibraciones existen, la física cuántica así lo demuestra. A modo práctico, cuando enfrentas dos pianos y tocas uno de ellos, el otro empieza a sonar por resonancia, por efecto de las ondas vibracionales; lo mismo ocurre con las personas cuando hay buen feeling con alguien, o cuando suena tu canción favorita y te vienes arriba…

Por otro lado, tenemos que acostumbrarnos a hacer las cosas lo más sencillas posibles, ya que se obtienen resultados suficientemente efectivos y sobre todo más eficientes. Nos pasamos el día anticipando problemas que al final nunca llegan a suceder, es decir, hay que pensar menos y actuar más.

La Ley de la Atracción es una ley universal que nos dice que los pensamientos se convierten en hechos, lo cual significa que podemos atraer nuestros deseos a nuestra vida a través de nuestros pensamientos, de nuestra responsabilidad. Con esta ley y nuestra voluntad de actuar podemos crear nuestra realidad de forma deliberada.

Para actuar sobre la realidad tenemos que alcanzar estados más elevados de conciencia y dejar entrar emociones nutritivas que enseñen a observar los pensamientos y aquietar la mente. En palabras del doctor Félix Torán, “La meditación nos permite experimentar la unicidad. Durante la meditación desaparece el concepto de un “yo” que observa a otras entidades separadar. Ese “yo” se disuelve, y entonces experimentamos la unión con todo el universo. Es importante trabajar para desarrollar nuestro cerebro ya que la neuroplasticidad, o continuidad del desarrollo cerebral durante la edad adulta, permite el cambio dinámico del cerebro a lo largo de la vida del ser humano.

A todo esto hay que añadir que llevamos siglos despreciando y explotando sin límite a la naturaleza, pero llegado a este punto, límite en muchos casos, es hora de replantear el actual modelo de crecimiento y consumo, ya que requiere 5 planetas para su mantenimiento, lo cual es insostenible y totalmente sin sentido. Tal como defiende el psicólogo Daniel Goleman en su término inteligencia ecológica, es hora de cambiar el modelo económico y energético.

Todo ello para conseguir alcanzar una masa crítica –en sociología, una cantidad mínima de personas necesarias para que un fenómeno concreto tenga lugar– que permita llevar a cabo el cambio de conciencia al que estamos abocados. La teoría del umbral crítico (o teoría del centésimo mono) demuestra que se requiere una masa crítica para que se produzca un cambio; según esta teoría las especies estarían evolucionando de modo diferente y de este modo si una cantidad de personas que completaran la masa crítica cambiaran su modo de pensar, en la humanidad se produciría un cambio. Según la teoría, la masa crítica que requiere una especie para hacer un cambio de conciencia es la raíz cuadrada del uno por ciento de esa especie, lo que en la especia humana equivale a los 144.000 mencionados en varios textos antiguos.

“Le deseo los mayores éxitos, y sobre todo la felicidad. Recuerde lo que nos dice la física cuántica. Todo es uno. Por tanto, no se puede ser feliz de forma independiente del resto del universo. Por ello, lo mejor que podemos hacer con la felicidad es compartirla. De esa forma, la felicidad se multiplica.”

Doctor Félix Torán

Cambiar nuestra actitud

Una vez expuesto el contexto actual, está claro que si seguimos haciendo las mismas cosas de la misma manera no cambiará nada.

Quizá os pase como a nosotros y a menudo sintáis que el rumbo hacia el que parece ir abocado el ser humano como especie no concuerda con nuestras esperanzas individuales, y a veces tenemos la sensación que las situaciones nos superan y nos vemos arrastrados por ellas, pero queremos demostrar que eso no tiene por qué ser así, y hay herramientas para conseguirlo: conocimiento, fuerza de voluntad, espíritu de colaboración, etc.

En primer lugar, hay que aprovechar el momento actual que estamos viviendo, ya que toda época de crisis es un campo de cultivo de oportunidades, y así lo debemos asumir, tenemos que convertir los inconvenientes en ventajas. Es el momento del cambio, de decidir dónde queremos ir planificarlo cuidadosamente, y alcanzar nuestros objetivos. En palabras del doctor Joe Dispenza “el ser humano debe empezar a hacerse preguntas más importantes y dejar de creer en superestructuras, es tiempo para los individuos”.

— “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

— La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a si mismo, sin quedar “superado”.

— Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de eso, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Albert Einstein

El cambio empieza por uno mismo, y, en primer lugar, es imprescindible querer cambiar. Las transformaciones en el ser humano no son, en general, consecuencia de la erudición o del conocimiento del individuo, tiene mucha más relación con su motivación: tener ganas de hacer algo. Nada sucede si previamente no hemos dado permiso para que ocurra.

Las claves del cambio personal son: la comprensión (conocerse y saber dónde quiero llegar), y el esfuerzo (disciplina y constancia). Son nuestras creencias, como personas, las que tienen que transformarse para mejorar y alcanzar nuestros sueños, y salir adelante.

Para avanzar es imprescindible encontrar una motivación y marcarse unos objetivos; aunque parezca mentira, estudios científicos indican que solo el 3% de la gente sabe realmente lo que quiere. La solución óptima pasa por buscar algo “suficientemente” bueno, no lo mejor, que nos permita estar satisfecho.

Es necesario aprender a desear, tener un deseo y un motivo que nos guíe en nuestro camino. Tenemos derecho a volver a soñar, a disfrutar de nuestros deseos, a volver a ser niños. Cuando tenemos un objetivo tenemos que focalizarlo, visualizarlo en nuestra mente, y sentir que ya disfrutamos del mismo, para conseguirlo.

En primer lugar, nos tenemos que responsabilizar de nuestra capacidad de acción. Todo ser humano tiene un área de responsabilidad (tomamos las decisiones) y un área de influencia (no tomamos decisiones, pero influimos en las decisiones de otros). Todo lo que depende de nosotros mismos nos aporta seguridad y confianza, pero lo que depende de otros genera tristeza y angustia. A su vez la confianza favorece la inmunidad y fomenta que disfrutemos de una mejor salud.

Como indicábamos en nuestra anterior publicación es necesario sustituir los actuales valores de competitividad, egoísmo y materialismo por otros como colaboración, generosidad, tolerancia, honestidad, que son los que realmente nos traerán la felicidad a nuestra vida. Ser tolerante no es ser débil sino ser lo suficientemente fuerte y estar lo suficientemente seguro de tus elecciones como para convivir sin escándalo ni sobresalto con lo diverso siempre que se atengan a las leyes establecidas.

El 100% del éxito en el trabajo y la vida depende de la actitud de cada uno, ya que no vivimos al nivel de nuestros talentos, sino al de nuestras creencias. Tenemos que creer que somos capaces. Está demostrado que nuestra forma de pensar influye en el resultado de las acciones que realizamos, tal como demuestra la física cuántica y el principio de incertidumbre de Heisenberg, donde demuestra que el resultado de cualquier experiencia depende del observador.

Algo fundamental para conseguir ese cambio de rumbo, especialmente en los tiempos que corren, es mantener una actitud positiva. El coeficiente de optimismo puede llegar a traducirse en una esperanza de vida mayor de hasta 7 años y a un alto porcentaje en la mejora del rendimiento, tanto personal como profesional. Las cosas te afectan de la manera en que tú decides que te afecten, ya que cada uno escoge cómo vivir su realidad.

La consecución de nuestros objetivos, es decir, nuestro éxito, no es un accidente ni fruto de la casualidad, sino de la constancia y de nuestra confianza en nuestra propia capacidad para conseguir lo que nos proponemos. Debemos despertar y deshacernos de todas las disculpas y racionalizaciones con las que justificamos una situación actual que no nos complace ni nos motiva.

El proceso de evolución es constante y continuo, y nunca debemos dejar de querer mejorar, aprender y plantearnos nuevos retos, de esta forma, mantenemos un nivel de estrés necesario para que nuestro organismo genere defensas y estemos mejor preparados para vivir, ya que la propia vida es un estrés para el ser humano,  el estrés es imprescindible para vivir:

Para disfrutar de una vida plena y feliz es esencial disfrutar de una buena salud. Los especialistas han demostrado que el mejor predictor de la salud de una persona es el sistema inmunitario, que es el que determina nuestra edad biológica, a diferencia de la edad cronológica. Tal como defiende la fisióloga Mónica de la Fuente, la edad cronológica es la que marca el calendario, pero la edad biológica es la que te indica a qué velocidad envejecemos. A diferencia de la edad cronológica, la edad biológica puede variar con el tiempo, por tanto, el envejecimiento puede acelerarse o retardarse según nuestro comportamiento.

La función más importante del sistema inmunitario es que se trata de un sistema regulador de los sistemas fisiológicos: nervioso, endocrino, e inmunitario. Estos 3 sistemas, que se están comunicando continuamente desde que nacemos, son los que nos permiten mantener ese equilibrio, alcanzar ese equilibrio y, por tanto, tener salud. Todo ello explica por qué las situaciones de depresión, estrés incontrolado, ansiedad afectan a nuestra salud, desarrollando procesos infecciosos, tumores, etc. Es por ello que la gente contenta y feliz disfruta de una mejor salud. Para cuidar nuestro sistema inmunitario, y por tanto, retardar el envejecimiento de nuestro cuerpo, los expertos recomiendan: evitar el consumo de drogas y alcohol, mantener una dieta variada y equilibrada, practicar ejercicio físico, y mantener una actitud positiva ante la vida.

En resumen, el ser humano tiene la capacidad de cambiar su vida, e incluso alargarla, ya que los expertos han demostrado que el estilo de vida y el ambiente en el que vivimos pueden actuar hasta en un 75% de nuestros genes.

“Sé que estáis ahí, percibo vuestra presencia. Sé que tenéis miedo. Nos teméis a nosotros. Teméis el cambio. Yo no conozco el futuro. No he venido para deciros como acabará todo esto… al contrario. He venido a deciros como va a comenzar. Voy a colgar el teléfono y luego voy a enseñarles a todos lo que vosotros no queréis que vean. Les enseñaré un mundo… sin vosotros. Un mundo sin reglas y sin controles; sin límites ni fronteras; un mundo donde cualquier cosa sea posible. Lo que hagamos después es una decisión que dejo en vuestras manos…”

The Matrix

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