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Dinero y conciencia: ¿A quién sirve mi dinero?, por Joan Melé

Hoy recuperamos una conferencia de Joan Melé en la EOI, en mayo de 2010, donde defiende la importancia de usar el dinero de forma responsable y consciente para influir de forma positiva en la sociedad.

Es una conferencia atípica cuando hablamos de economía, ya que expone una visión orgánica del mundo, además de proponer que como consumidores reflexionemos sobre qué ocurre con nuestro dinero. De entre las ideas sobre las que reflexionó el señor Melé destacaría las siguientes:

  • La Tierra es un ser vivo y nosotros (los seres humanos) somos su parte consciente. En un organismo cada parte está relacionada con el todo, cada parte es el reflejo del todo, lo que hace cada una de las células influye en el todo y cada célula necesita la totalidad para existir, y el actual modelo económico no sustenta un modelo saludable, ya que lo más parecido en un organismo vivo a una célula que no deja de crecer y crecer es un cáncer…
  • El actual desarrollo del ser humano está destruyendo el planeta, es un modelo insostenible, por tanto ese no es el crecimiento que debemos perseguir. ¿Cómo es posible que con tanto desarrollo científico y técnico hayamos llegado a esta situación? Hoy no rige el mundo el bien común del ser humano (y por ende del planeta) sino el beneficio económico, el crecimiento desmedido, que ha conllevado, por ejemplo:
    • Destruir más planeta en los últimos 20 años que en los últimos tres siglos
    • Surgimiento de millones de organizaciones humanitarias en todo el mundo en los últimos 20 años, cada una con decenas o cientos de personas; en total hay millones de personas dedicadas  a la solidaridad social, preocupadas por los demás, sin embargo, cada año se destina más dinero y la situación sigue empeorando
    • La existencia hoy en día en el mundo de más de 50 guerras, la mayoría no informadas en TV porque no interesan, que realimentan la economía mundial
  • Es necesario cambiar esta dinámica y crear una nueva sociedad, una nueva cultura basada en un ser humano superior, creador, capaz de ser libre, de descubrir quién soy, qué capacidades tengo y, sobretodo, qué puedo aportar a la humanidad; cambiar el paradigma de “cuánto puedo obtener” para convertirlo en “cuánto puedo aportar”.
  • Este cambio debe empezar por cada uno de nosotros, no tenemos derecho a exigir a los demás que cambien, uno sólo puede decir “me voy a cambiar a mí mismo” y solo cuando te has cambiado a ti mismo empiezas a ver que empiezas a influenciar a los demás. Este ejercicio de introspección podría empezar en el momento de consumir, de esta manera, nos podríamos plantear 3 cuestiones antes de comprar:
    • ¿Qué vamos a comprar? Preguntarse si lo que vamos a comprar se ha fabricado siguiendo criterios ecológicos, que respeten el medio ambiente, porque si no podemos estar contribuyendo a la destrucción del planeta. El 60% del cambio climático viene de la agricultura intensiva o agresiva. su propuesta de cambio personal es “empezar a comprar productos ecológicos, ya que es una toma de responsabilidad que cambia el mundo”
    • ¿Por qué lo compramos? La cultura occidental está basada en el consumo; una sociedad consumista es fácilmente manipulable. Es imprescindible hacer un consumo responsable, lo que conlleva a su vez la sustitución del consumo material por el consumo espiritual y cultural, ya que no podemos seguir consumiendo igual porque el planeta no lo permite
    • ¿A quién o dónde lo compramos? Hay que cambiar el tema de la oferta y la demanda, cambiar el precepto de competencia por cooperación. ¿Por qué pueden vender más barato en un sitio que en otro? ¿Qué está pasando al final de la cadena de producción? No podemos dejar de hacernos estas preguntas, porque formamos parte de la cadena de explotación cuando sólo miramos el precio. La propuesta es buscar el precio justo, “el que le permite al productor vivir como una persona, a través del comercio justo y si es más caro, podemos consumir menos, pagando el precio que es justo”
  • Por último, lo esencial es la educación, especialmente de la gente joven, a la que habría que inculcarle que cada uno de nosotros es responsable de lo que hace en el mundo, que descubra cuáles son sus capacidades y aportarlas al mundo porque el mundo las necesita.

Joan Antoni Melé es subdirector general de Triodos Bank, y autor del libro “Dinero y conciencia: ¿A quién sirve mi dinero?” (http://www.dineroyconciencia.es/)

Las finanzas rigen la política occidental

En la década de los 90, Hans Tietmeyer, presidente del Bundesbank entre los años 1993 y 1999, dijo a los dirigentes europeos: “Ustedes señores políticos tienen que acostumbrarse a obedecer los dictados de los mercados.” Esto es totalmente antidemocrático, ¿quién elige a “los mercados”?

Desgraciadamente ya está pasando…

En Europa los gobiernos ya obedecen a los dictados de los mercados, viendo el gran número de exdirectivos de Goldman Sachs y Lehman Brothers que tienen altos cargos en Europa, como por ejemplo:

  • Luis de Guindos, Vicepresidente Económico de España desde noviembre de 2011, llevaba la batuta en España y Portugal de Lehman Brothers cuando, en 2008, la entidad quebró por el escándalo de las hipotecas subprime
  • Mario Draghi, presidente del BCE desde octubre de 2011, entre enero de 2002 y diciembre de 2005 fue vicepresidente de Goldman Sachs Internacional,  el gran banco de inversiones estadounidense que durante esos mismos años estaba ayudando a Grecia a ocultar su deuda a través de instrumentos financieros opacos, operación conocida como swap. En estos años, el banquero italiano no se limitó a ser alto directivo del banco: era también socio y, por tanto, integrante de su restringida élite
  • Petros Christodoulou, en 2009 fue nombrado responsable de la Agencia de Deuda Pública griega, en el nuevo Ejecutivo griego del socialista Yorgos Papandreu, escandalizado por los trucos contables creados por Goldman Sachs que dijo descubrir (y que se emplearon también en los gobiernos socialistas de Costas Simitis). El experto financiero no sólo había trabajado en Goldman Sachs, sino que en 2006 era el responsable de Mercados y Banca Privada del Banco Nacional de Grecia, la entidad privada que a partir de ese año vehiculó el swap griego diseñado por Goldman Sachs, a través de una cuenta en Delaware (EEUU), un territorio considerado un paraíso fiscal.
  • Lukas Papademos, primer ministro de Grecia, tras la debacle del “socialista” Yorgos Papandreu. Esos swaps permitieron el maquillaje de la deuda griega, en 2000, para que sus maltrechos números dieran el perfil de ingreso a la eurozona. Los vendía Draghi y los compraba Grecia, cuyo titular del Banco Central era Lukas Papademos.
  • Mario Monti, presidente de Italia tras la salida de Mario Berlusconi, fue directivo de Goldman Sachs desde 2005, además de haber sido comisionado europeo

El prestigioso economista Simon Johnson, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT), llegó a ser economista jefe del FMI, y ha sido capaz de escribir uno de los libros que con más solidez exponen la tesis de que hoy el poder está mucho más en manos de la gran banca que de los políticos. El libro se llama 13 bankers. The Wall Stret Takeover and the Next Financial Meltdown (Pantheon) [13 banqueros. La toma por parte de Wall Street y la próxima implosión financiera] y sus páginas describen muy bien el fenómeno de la “puerta giratoria”. Es decir, los vasos comunicantes entre la esfera política y el poder económico, siempre dirigida por este último, que cuenta con piezas muy bien colocadas en los gobiernos y luego acoge generosamente a políticos clave cuando dejan el poder.

Los ejemplos de “puerta giratoria” son abundantes y algunos de altísimo nivel. Como Robert Rubin: pasó de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro con Bill Clinton desde donde logró la máxima liberalización del sector financieroy luego aterrizó en Citigroup. O Henry Paulson: también saltó desde la dirección de Goldman Sachs a la Secretaría del Tesoro de George W. Bush y desde este puesto fue clave en dejar quebrar el banco de inversiones Lehman Brothers, uno de los máximos rivales de Goldman.

Al frente de Goldman Sachs Internacional está Peter Shuterland, irlandés muy bien conectado con las instituciones comunitarias porque fue comisario de Competencia a finales de los años ochenta. Pero, además, en 2005 fichó a Mario Monti tras pasar diez años en el Ejecutivo comunitario, que nunca quiso fiscalizar las cuentas griegas cocinadas por el banco estadounidense. Monti fue primero comisario de Mercado Interno y luego de la Competencia.

Al año siguiente, en 2006, Goldman Sachs incorporó al economista jefe del BCE, Otmar Issing, tras una larga e influyente carrera en el Bundesbank y el BCE. Y antes del verano, el banco ha logrado otro fichaje importante: Huw Pill, economista de referencia del BCE.

Fuentes:

http://www.publico.es/dinero/404437/exejecutivos-de-goldman-sachs-copan-instituciones-clave-en-la-crisis

http://blogs.elpais.com/wall-street-report/2011/11/full-monti-de-goldman-sachs-.html

La doctrina del Shock

Con este post inauguramos nuestra sección de filmografía donde periódicamente recomendaremos una película o documental que consideremos interesante.

En primer lugar hemos escogido “La doctrina del Shock“, basado en el libro homónimo de Naomi Klein, que narra la forma en la que los llamados “chicago boys” de Milton Friedman, utilizaron el descubrimiento de los electroshock de la psicología para borrar los recuerdos y regresar al sujeto a un estado infantil, y poder reescribir su historia, lo trasladan al contexto socio económico de los países en vías de desarrollo, para propinar shocks económicos (alza de impuestos, eliminación de subsidios y políticas sociales, aumento de precios, etc.) y así, permitir mejor saquear los recursos naturales y enriquecer a las trasnacionales.

La Economía del Bien Común, un modelo alternativo y sostenible

La Economía del Bien Común se presenta como un modelo económico alternativo y sostenible al actual sistema de mercado capitalista y a la economía planificada, tal como lo presenta su creador Christian Felber:

A continuación presentamos un resumen del modelo en 20 puntos, 1 de febrero de 2012.

Según una encuesta de la fundación Bertelsmann, el 80 por ciento de los alemanes y el 90 por ciento de los austriacos esperan un nuevo orden económico. La economía del bien común (Deuticke, 2010) es un sistema económico alternativo completo, los fundamentos habían sido desarrollados por Christian Felber en Nuevos valores para la economía (Deuticke, 2008) y más tarde pulidos por un, cada día mayor, círculo de empresarios. El fin es escapar de la discusión estéril: “Quien está contra el capitalismo, está con el comunismo” y ofrecer un camino concreto y viable para el futuro. Hasta finales del 2011 apoyaron la iniciativa más de 500 empresas de 13 países. 200 empresas pioneras aplicarán el corazón del modelo, el Balance del Bien Común. El movimiento crece globalmente en cada día más ramas de actuación. 31 “Campos de energía” (grupos de apoyo local) se han fundado hasta la fecha en Austria, Alemania, Italia, Suiza, Liechtenstein, España, Argentina y Honduras.

Aquí presentamos los 20 puntos centrales:

1. La economía del bien común se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones: confianza, cooperación, aprecio, democracia, solidaridad. Según recientes investigaciones científicas conseguir buenas relaciones es la mayor fuente de motivación y felicidad de los seres humanos.

2. El marco legal económico experimenta un giro radical, cambiando las reglas del juego de afán de lucro y competencia por cooperación y contribución al bien común: Empresas que practican la cooperación serán recompensados. En cambio, el comportamiento competitivo conlleva desventajas.

3. El éxito económico no es medido por indicadores monetarios como el beneficio financiero o el BIP, sino con el balance del bien común (a nivel de empresas) y el producto del bien común (a nivel de sistema). El balance del bien común se convierte en el balance principal de todas las empresas.

Cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados. Mejorando los resultados del balance del bien común de las empresas en una economía nacional, mejorará el producto del bien común.

4. Las empresas con buenos balances del bien común disfrutarán de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública y a la hora de reparto de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado se verá, por tanto, más favorecida para actores éticos y sus productos y servicios, que los de los no-éticos, indecentes y no ecológicos.

5. El balance financiero será el balance secundario. El beneficio financiero pasa de ser fin a ser medio. Éste sirve sólo para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: Aportación al bien común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para: inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas, bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (éstos dejarán de existir), o aportaciones a partidos políticos. En contrapartida, el impuesto sobre el beneficio empresarial será eliminado.

6. Como el beneficio financiero es ahora un medio, y deja de ser un fin, las empresas pueden esforzarse hacia su tamaño óptimo. No tienen que temer ser adquiridas, o sentirse obligadas a crecer para ser más grandes, más fuertes o con mayores beneficios. Todas las empresas están liberadas de la coerción de crecer y tragar.

7. Existiendo la posibilidad de aspirar sin miedo al tamaño óptimo, habrá muchas empresas pequeñas en todas las ramas. Como no tienen que crecer más, les será más fácil cooperar y practicar la solidaridad. Se pueden ayudar mutuamente con conocimientos, tecnología, encargos, personal o créditos sin interés. Serán recompensadas con resultados del balance del bien común positivos. Las empresas van formando una red de aprendizaje solidaria, la economía se transforma en un sistema win-win.

8. Las diferencias de ingresos y patrimonios serán limitadas: Ingresos máximos de por ejemplo 20 veces el salario mínimo. Propiedades que no excederán p. ej. los 10 millones de euros, el derecho de cesión y herencia, 500.000 euros por persona, en empresas familiares a 10 millones de euros por hijo. El excedente sobre estos límites serán repartidos a través de un “fondo de generaciones” como “Dote democrático” a las siguientes generaciones: igualdad de capital inicial significa mayor igualdad de oportunidades. (Los márgenes exactos deberán ser definidos democráticamente en una asamblea económica.)

9. En grandes empresas a partir de un elevado numero de empleados (por ejemplo, más de 250) los derechos de decisión y propiedad pasan parcial y progresivamente a los empleados y ciudadanos. La población podrá ser representada directamente a través de “parlamentos económicos regionales”. El gobierno no posee derecho decisorio o de intervención en empresas publicas.

10. Esto es igualmente válido para los bienes democráticos, la tercera categoría de propiedad, junto a una mayoría de pequeños y medianos empresarios y grandes empresas de propiedad mixta.

Por bienes democráticos entendemos instituciones económicas públicas en campos de enseñanza, salud, acción social, movilidad, energía, o comunicación: la infraestructura básica.

11. Un bien democrático importante es el banco democrático. Éste sirve, como todas las empresas, al bien común y, como todos ellos, controlado por la ciudadanía soberana y no por el gobierno. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y créditos de riesgo como plusvalía social y ecológica. El Estado se financia primordialmente a través de créditos sin interés del Banco Central. El Banco Central obtiene el derecho exclusivo de la creación de dinero y efectúa las transacciones de capitales internacionales para impedir evasión fiscal. Los mercados financieros en la forma actual ya no existen.

12. Siguiendo la propuesta de John Maynard Keynes del 1944, se establece una cooperación monetaria global a base de una unidad de calculación (p. ej. “globo”, “terra”) para el comercio internacional. A nivel local, monedas regionales pueden complementar la moneda nacional. Para protegerse de la competencia injusta, la UE inicia una zona de comercio justo (Zona del Bien Común) con estándares armonizados o con tarifas aduaneras correlacionadas con el resultado del BBC de la empresa productora. A largo plazo, la meta es una Zona del Bien Común en la ONU.

13. A la naturaleza se le concede un valor propio por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. Quien necesite un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, se le cede una superficie limitada de forma gratuita o pagando una tasa de utilización. El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. Esto será el final de la especulación inmobiliaria, el “landgrabbing” (apropiación de grandes superficies por multinacionales u otros países) y el latifundismo. En contrapartida, se anula el impuesto sobre el terreno.

14. El crecimiento económico deja de ser un fin. Un nuevo objetivo será la reducción de la huella ecológica de personas privadas, empresas y naciones, hacia un nivel globalmente sostenible y justo.

El imperativo categórico de Kant será extendido a la dimensión ecológica. Nuestra libertad de elegir un estilo de vida determinado encuentra su fin cuando limita la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o por lo menos llevar und vida en dignidad. Personas privadas y empresas serán incentivadas para medir su huella ecológica y reducirla a un nivel globalmente sostenible y justo.

15. El horario de trabajo retribuido se verá reducido escalonadamente hacia la marca, deseada por mayoría de 30 a 33 horas semanales. De este modo queda tiempo libre para otros tres campos de trabajo de gran importancia: trabajo de relaciones y cuidados (niños, enfermos, ancianos), trabajo de crecimiento personal (desarrollo de la personalidad, arte, jardín, ocio), trabajo en la política y actividades públicas. Como consecuencia de este reparto más equilibrado entre las distintas actividades, el estilo de vida se hará más suficiente, menos consumidor, y más sostenible.

16. Cada décimo año en la profesión es un “año sabático” que será financiado a través de un salario mínimo incondicional. Las personas pueden hacer en este tiempo lo que quieran. Esta medida descarga el mercado de trabajo en un diez por ciento de la tasa de desempleo en la Unión Europea.

17. La democracia representativa será completada por la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana debería poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por si misma, modificar la constitución y poder controlar las infraestructuras de abastecimiento: ferrocarril, energía, agua, correos, bancos. En una democracia real son idénticos los intereses de los representantes y los de la ciudadanía soberana. Requisitos para ello son derechos constitucionales de co-legislar y de controlar por parte de la ciudadanía soberana.

18. Todos los puntos angulares deberán madurarse a través de discusiones intensas en un amplio proceso de bases, antes de que se conviertan en leyes elaboradas por una asamblea económica directamente elegida; su resultado se votará democráticamente por la ciudadanía soberana. Lo que sea aceptado, se introducirá en la constitución y sólo podrá volverse a cambiar con el respaldo de la ciudadanía soberana. Aparte de la asamblea económica del bien común puede haber otras convenciones para profundizar la democracia: asamblea para la educación, asamblea para los medios de comunicación o una asamblea para el desarrollo de la democracia.

19. Para afianzar en los niños los valores de la economía del bien común y poderlos practicar, el sistema de educación debería estar orientado igualmente hacia el bien común. Esto requiere otra forma de enseñanza y otros contenidos, como por ejemplo: emocionología, ética, comunicación, educación democrática, experiencia de la naturaleza y sensibilización corporal.

20. Debido a que en la economía del bien común, el éxito empresarial posee un significado muy diferente al que actualmente recibe, se demandan otras competencias de gestión. Las empresas ya no buscan a los gerentes más duros y ejecutivos de la “eficiencia cuantitativa”, sino a los más responsables y socialmente competentes, los más empáticos y sensibles que consideran la co-determinación como una oportunidad y un beneficio para todos.

La economía del bien común no es ni el mejor de los modelos económicos ni el final de una historia, sólo el paso siguiente hacia un futuro más sostenible, justo y democrático. Se trata de un proceso participativo, de desarrollo abierto que busca sinergia en procesos similares como: economía solidaria, economía social, movimiento de bienes comunes, economía del postcrecimiento o democracia económica. Juntando sus esfuerzos, una gran cantidad de personas y actores son capaces de crear algo fundamentalmente nuevo. La implementación de la visión requiere motivación intrínseca y autorresponsabilidad, incentivos económicos, un orden político-legal coherente, así como concienciación. Todas las personas, empresas y comunidades están invitadas a participar en la reconstrucción de la economía hacia el bien común.

A modo de ejemplo práctico de este modelo económico presentamos la asociación elviart.

Si queréis profundizar más en este asunto os presentamos la conferencia de Christian Felber en Zaragoza en febrero de 2012:

Más información en: www.economia-del-bien-comun.org

Contacto: Ana Moreno: espania@economia-del-bien-comun.org