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Ho’oponopono

Ho’oponopono es una técnica milenaria utilizada por los antiguos pueblos hawaianos para resolver disputas y curaciones.

Ho’oponopono significa simplemente “acertar el paso” o “corregir el error”. De acuerdo con los antiguos hawaianos, el error proviene de pensamientos contaminados, por memorias dolorosas acontecidas en el pasado.

Ho’oponopono ofrece una forma de liberar la energía de esos pensamientos dolorosos, o errores, los cuales causan desequilibrio y enfermedades.

Ho’oponopono propone una auto-curación, ya que lo que ves en otros está también en tí. Nadie más tiene que hacer estos procesos sino tú. El mundo entero está literalmente en tus manos.

Una de las técnicas utilizadas para practicar el Ho’oponopono es decir palabras, al estilo de mantras, para liberar esos bloqueos energéticos y dejar fluir de nuevo la energía que nos permitirá sanar y encontrar el bienestar. Usaremos palabras como:

  • Te amo
  • Gracias
  • Por favor, perdóname
  • Lo siento

Simplemente se requiere repetirnos mentalmente estas palabras varias veces durante el día para empezar a notar mejoría.

¡Probad y nos decís!

Para más información podéis visitar las siguientes webs especializadas:

El trilema energético: seguridad de suministro, economía y medio ambiente, por Mariano Marzo

En esta publicación presentamos un resumen, realizado por Ferran P. Vilar, de la conferencia de inauguración del II Fòrum sobre Medi Ambient i Món Local promovido por la Diputación de Barcelona que Mariano Marzo realizó en marzo de 2011.

Mariano Marzo es catedrático de estratigrafía de la Universidad de Barcelona, y especialista en recursos energéticos, y está considerado como uno de los principales expertos españoles en estrategia energética.

La conferencia tenía el título: “El trilema energético: seguridad de suministro, economía y medio ambiente”.

Mariano Marzo enmarca bajo el lema “las tres E’s” el trilema actual: Ecología, en términos de cambio climático; Energía, en términos de la seguridad de suministro; y Economía, en términos del crecimiento (supuestamente) necesario.

Comenzó recordando que el 81,25% de la energía primaria mundial se obtiene de los combustibles fósiles, a la que hay que añadir la biomasa (la leña, digamos) empleada por dos mil millones de personas y a la que se refirió como “la energía de los pobres”. Por su parte, el 30% de la población mundial consume el 77-80% del total de energía primaria. Los elementos éticos estuvieron implícitos en todo el discurso de Marzo.

Comienza el baile de cifras. Desde 1950 hasta 2011, la población se ha duplicado. El consumo energético se ha multiplicado por cinco, y el producto interior bruto mundial se ha multiplicado por siete. Las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera se han multiplicado por cuatro (podemos ver ahí la intensa correlación consumo energético – PIB, corregido por las mejoras de eficiencia, y la correlación emisiones – consumo energético, corregido por el creciente uso de gas natural y de otras energías no fósiles, como la nuclear). Estos datos le llevaron al comentario de que culpar a los combustibles fósiles de la totalidad del problema es como culpar a una bala del daño que produce, sin considerar el arma que la impulsa ni la voluntad de quien la acciona.

Ecología: la claridad y contundencia de la identidad de Kaya

La identidad de Kaya asistió al conferenciante para entrar en la esencia del discurso. Esta ecuación, totalmente intuitiva, determina la intensidad de las emisiones de CO2 por la concurrencia, o sea, multiplicación, de cuatro factores, a saber:

  • P:         Población mundial
  • RPC:   Renta per cápita global
  • IE:       Intensidad energética global, o julios por unidad de PIB
  • IC:       Intensidad de carbono en el mix energético global – el porcentaje de energía útil obtenido mediante combustibles fósiles

La cantidad de CO2 que se queda en la atmósfera se obtiene de restar al producto de estos cuatro factores  el dióxido de carbono que pueda ser secuestrado por medios naturales o inducidos (vegetación y océanos; captación y secuestro del CO2 en origen, etc).

Comencemos observando que, si alguno de estos factores es cero, entonces las emisiones serán cero, tal como se suele tener ya por necesario con la mirada puesta en 2050. Pero si algo puede ser aquí cero es el cuarto factor, y en qué medida esto puede llegar a conseguirse lo explicó Marzo algo más adelante.

Sobre el primer factor no es posible actuar significativamente, y el segundo factor es un tabú ideológico. Así, Marzo señaló que estos dos factores son reflejos, y constituyen, el paradigma social dominante. De modo que los dejamos como están, o sea, creciendo. En todo caso, la Agencia Internacional de la Energía, en su informe International Energy Outlook de 2010, presenta la figura adjunta, donde se puede observar en un mismo gráfico la evolución histórica de los cuatro factores de Kaya y una estimación de cómo podrían evolucionar a corto y medio plazo.

Pero veamos ahora los otros dos factores sobre los que, en principio, es posible actuar políticamente, en tres escenarios y con la mirada puesta a 25 años vista. La fuente sigue siendo el International Energy Outlook más reciente.

Escenario 1: Con las políticas actuales

En este escenario se estima un aumento de las emisiones de CO2 del 45,4% en 2035, lo que correspondería, según indicó, a un aumento de la temperatura media de la Tierra superior a 3,5 °C cosa que, señaló, resulta inaceptable. Del 81,25% de energía primaria procedente de combustibles fósiles se pasaría a un 79,5%, con un aumento del uso del carbón del 27% al 29,26%.

Escenario 2: Nuevas políticas

Se supone aquí que se implementan al completo todos los nuevos acuerdos políticos hoy vigentes. En este caso, el empleo de combustibles fósiles se habría reducido al 73,7%, y la temperatura media de la Tierra aumentaría en unos 3,5 °C. También es inaceptable.

Escenario 3: Escenario 450

En este caso se supone que se implementan políticas tales que supongan que la concentración atmosférica de CO2 se estabiliza en 450 ppmv (partes por millón en volumen). El consumo de combustibles fósiles en 2035 sería del 62,3%. Esto supondría que, con un 50% de probabilidad, la temperatura media del planeta aumentaría alrededor de 2°C.

Estos valores se refieren al conjunto mundial, en la medida de que la concentración atmosférica de dióxido de carbono tiene lugar a nivel global. Que los escenarios 2 y 3 sean verosímiles dependerá de cosas como que, por ejemplo, China, con 30 vehículos por cada 1000 habitantes, renuncie a los 500 vehículos por cada 1000 habitantes de la Unión Europea o a los 700 de los Estados Unidos. O que nosotros aceptemos que con 30 ya nos basta. Una idea de la magnitud del problema es el consumo de petróleo mundial: 160.000 litros por segundo.

El grifo de la energía

Esta era la primera E, la de Ecología. Para la segunda, la de Energía, lo primero que hay que tomar en consideración es el denominado pico del petróleo. Mariano Marzo se refería a menudo a que el problema del trilema debía formularse correctamente, y en este punto insistió en que el framing popular respecto a la problemática del petróleo es su escasez cuando, en realidad, el problema no reside en la capacidad de la barrica, sino en las prestaciones del grifo. No son tan importantes las reservas de petróleo mundiales, sobre las que hay cifras dispares y mucho secretismo, sino el flujo de producción, es decir, la capacidad industrial de movilizar a tiempo esa inmensidad de litros de petróleo por segundo. Lo mismo aplica al gas natural y al carbón.

Este hecho ya fue puesto de manifiesto nada menos que por el National Petroleum Council en 2007, en un informe titulado Hard Truths. Enfrentando el grave problema energético. Una visión integral de la industria del petróleo y el gas natural en el mundo hasta el año 2030.

Respecto al petróleo esa capacidad ha llegado ya al límite pues, según la Agencia Internacional de la Energía, no se espera que en 2010-2035 la producción mundial de crudos convencionales supere el máximo de 70 millones de barriles al día alcanzados en 2006, y esto siempre y cuando se pongan en producción nuevos yacimientos ya descubiertos y, lo que resulta mucho más hipotético, que se descubran nuevos yacimientos de los que todavía no se tiene noticia y que esto suceda a un ritmo tal que, de hecho, revierta totalmente las tendencias actuales. Actualmente, por cada tres litros de petróleo producidos se localiza sólo uno que no se conocía, y en ubicaciones de acceso mucho más difícil. Los yacimientos convencionales están reduciendo ya su producción a un ritmo del 7,5% anual, y que lo sería del 10% si no se estuvieran realizando fuertes inversiones para intentar minimizar la reducción del flujo de producción.

Lo interesante es que la Agencia Internacional de la Energía nos dice que, en los próximos diez años, habría que poner a punto una nueva capacidad de producción  equivalente a tres veces la actual de Arabia Saudita, número que se elevaría a siete en los próximos 25 años. Si este mismo razonamiento se aplicara al gas natural, el resultado es que hay que desarrollar, en los próximos 20 años,  una capacidad productiva de este combustible equivalente a dos veces la actual Rusia.

Todo ello lleva a estimar que el precio del petróleo sufrirá un importante incremento a corto y medio plazo. A moneda constante, el escenario 1 lleva a 135 $/barril, el escenario nuevas políticas a 113 $/barril y el escenario 450 a 90 $/barril. Recordemos que el 95% del transporte mundial, imprescindible para la economía globalizada actual, está basado en el petróleo, y ni biocombustibles ni energías renovables tienen las prestaciones suficientes como para sustituirlo.

Economía y el coste de las acciones

De modo que hemos llegado a la tercera E, la de Economía. En este punto Marzo evidenció la inmensa cantidad de recursos económicos que los países consumidores transfieren a los países productores, y la significación de estas cantidades a la vista de los nuevos precios. Desde luego, una deuda externa mayor, que para España  supone más de 20.000 millones de euros anuales, correspondientes al 65% del déficit comercial. En puridad doctrinal ultraliberal esto podría no ser un problema, puesto que estos recursos revertirían en los estados consumidores y permitirían realizar nueva inversión. Pero no, puesto que, si bien la tasa de ahorro de la OCDE es del orden del 5%, y el resto se destina a consumo e inversión, en el caso de los países de la OPEP la tasa de ahorro es del orden del 40% con lo que, además de la pérdida de independencia de nuestras sociedades, si es que esto tiene hoy algún sentido, nuestro creciente empobrecimiento como país queda bien de manifiesto.

En estas circunstancias, los beneficios acumulados por la exportación de petróleo y gas natural de los países de la OPEP y Rusia se multiplicarían por seis en el período 2008-2030 respecto a los del período 1985-2007 (comparación de 22 años antes y después de 2007). Aunque advirtió que el think tank en cuestión pertenece al lobby judío, lo que podría sesgar los resultados, mencionó un estudio del Institute for the Analysis of Global Security que muestra bien a las claras el nuevo orden mundial que esta situación podría promover. Según este estudio, a 100 $/barril la OPEP podría comprar el Bank of America con los beneficios de dos meses, Apple Computers con los de dos semanas y General Motors con los de 6 días. Si espera tres años podría comprar el 20% de todas y cada una de las 500 empresas del S&P.

Cuidado, porque estas estimaciones de futuro acerca del barril de petróleo se realizaron hace poco más de tres años, suponiendo un precio base del barril mucho menor. Al escribir estas líneas, el precio ronda los 115 $/barril.

Marzo dedicó varias diapositivas pero poco tiempo a analizar las posibilidades planteadas en la Unión Europea con respecto a los escenarios presentados. Como no me creo en absoluto que nada de ello vaya a ocurrir debo reconocer que desconecté unos minutos, y me quedé únicamente con la cifra de los fondos necesarios como para que el menos malo de los escenarios considerados pudiera ocurrir: 516.000 millones de dólares del 2008 de aquí al 2020 y $1.251.000 millones entre 2020 y 2030.

La pirámide de Maslow (social)

Frente a este panorama y el aturdimiento del auditorio es el momento de aportar respuestas que eviten la depresión colectiva, aunque ya advirtió Marzo que no hay solución mágica (mencionó el anglicismo silverbullet, o ‘bala de plata’). Esto acabará como con el tabaco, con prohibiciones y precios por las nubes, señaló. En todo caso, las respuestas se encuentran, asimismo, detrás de otras tres E’s: Eficiencia, Ahorro (en catalán Estalvi) y Educación. Destacó otra E, ésta a evitar: la del Electoralismo.

Pero estas E no tienen la misma prioridad, y aquí Marzo presentó lo que yo encontré una pequeña genialidad. Se trata de una extensión de la pirámide de Maslow, aplicada ahora a las necesidades sociales, que puede verse en la figura. Recordó que en la Tierra habitan 1.500 millones de personas que no tienen acceso a la energía, y que esa debería ser la prioridad principal. El segundo nivel lo formaría la seguridad y fiabilidad del suministro, el tercero la eficiencia en costes y la cuarta la eficiencia en recursos. La madurez social consistiría en la aceptabilidad de la nueva situación, colocada ésta en la cúspide de la pirámide de necesidades.

Terminó conectando con el tema de las jornadas al mencionar los dos escenarios que la petrolera Shell ha definido como alternativos: el scramble scenario, o escenario de confrontación, y el blueprints scenario, aquél más colaborativo en el que un conjunto de iniciativas, muchas de ellas a nivel local, van convergiendo hacia una nueva realidad.