Archivo de la etiqueta: inteligencia emocional

Ética y moral, y la inteligencia emocional, claves para el desarrollo personal

En los tiempos que corren estos términos parecen pasados de moda y fuera de lugar ante la falta de escrúpulos y humanidad que parecen regir la sociedad actual, por ello es muy importante desenterrarlos y devolverles su verdadera importancia.

Moral y ética

En primer lugar, determinaremos la diferencia entre los términos moral y ética. De entre todas las definiciones que podemos encontrar recogemos la que sostiene nuestro filósofo por antonomasia, José Antonio Marina:

·        Moral (del latín): se refiere al sistema normativo de una sociedad, cultura, religión, etc, como por ejemplo, la moral católica, la protestante, etc. Las costumbres sociales. Impulsos.

·        Ética (del griego): corresponde a una moral transcultural, a las normas o los valores universales, por ejemplo los derechos humanos. La naturaleza verdadera del ser humano. Acciones y pensamientos.

Todas nuestras decisiones giran alrededor de nuestras creencias, valores, miedos, y la manera en que aplicamos o entendemos la moral y la ética que hacemos nuestras, en cualquier ámbito de nuestra vida.

Inteligencia emocional

En nuestra relación con el mundo que nos rodea hacemos uso de nuestra inteligencia emocional que, siguiendo con las enseñanzas de nuestro filósofo de cabecera, se compone de varios elementos, como son:

  • Identificar nuestros sentimientos
  • Entenderlos y saber qué hacer con ellos
  • Empatía, saber qué sienten los demás
  • Cómo gestionar esos sentimientos

Por otro lado, las cualidades derivadas nuestra capacidad como hombres sociales que somos, son:

  • Moralidad: saber lo que es bueno y malo
  • Empatía: saber cómo se sienten los demás, ponerse en el lugar de los demás
  • Altruismo: procurar el bienestar de los demás

Una persona vale la suma de sus conocimientos, habilidades, actitudes y valores:

  • El conocimiento corresponde a lo que sabes o conoces.
  • Tus habilidades son lo que sabes hacer o aplicar, de modo que se produzca un resultado concreto.
  • Tus actitudes son lo que quieres hacer, aquello para lo que estás motivado.
  • Los valores corresponden a lo que es en lo más profundo de tu interior de modo que conforma tu personalidad.

Proceso de desarrollo personal

Algunos de los puntos que podemos llevar a cabo de cara a trabajar en nuestro desarrollo personal podrían ser:

  • Conocerse a uno mismo
  • Aceptarse a sí mismo, tanto si te agrada lo que encuentras como si no
  • Aprender a relajarse

Este proceso debe ayudar a relacionarse e interaccionar mejor con los demás.

A continuación, presentamos unas recomendaciones del maestro Ramiro A. Calle que nos pueden ayudar a empezar a cambiar:

  • Pensar 1 minuto al día sobre la paz mundial (generosidad, hospitalidad, tolerancia, compasión, humanidad)
  • Al levantarse, visualizar cómo queremos que sea el día, de forma positiva y constructiva, así como nuestros objetivos
  • Al acostarse, visualizar los momentos positivos del día, así como (durante el sueño el cerebro trabaja sobre lo vivido en los últimos 30 minutos antes de acostarnos)

Por último, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow hablaba de la necesidad de autorrealización, como la tendencia de las personas a ser lo que pueden ser, a utilizar y aprovechar plenamente su capacidad, su potencial. Es decir, a ser cada uno más de lo que uno es.

Pirámide de Maslow

“Con respecto a la excelencia, no es suficiente el conocerla, debemos tratar de tenerla y usarla.”

Aristóteles

Inteligencia Emocional como herramienta de dirección de equipos de trabajo

Hola,

Quiero compartir con todos vosotros el uso de la Inteligencia Emocional como herramienta de dirección de equipos de trabajo. El objetivo, conseguir la preparación  adecuada con la que acompañar después, tanto a los integrantes de los equipos, como a las identidades grupales que ellos luego conforman.

El motivo de esta publicación es que a pesar de que la Inteligencia Emocional (en adelante IE) es un término que ya nos resulta familiar en la teoría, los testimonios de su aplicación práctica  en empresas son escasos, siendo aún mucho más infrecuente poder conocer si han utilizado algún indicador de la IE para medir emocionalmente a sus equipos.

Una forma de aplicar en la práctica un modelo basado en la Inteligencia Emocional, sería averiguar si realmente como gestores de equipos nos tomamos el tiempo necesario para  reflexionar si de cada uno de nuestros colaboradores,  percibimos, asimilamos, comprendemos y gestionamos sus emociones. Estos cuatro factores son los que acuñaron Mayer y Salovey en 1997 1 como formadores del constructo Inteligencia Emocional

Veamos cómo hacerlo2. Cierra los ojos y recuerda ahora a una persona de tu equipo. Recupera un momento del día en el que su actitud te haya llamado la atención por algún motivo y responde: ¿Qué emoción reflejaba su rostro? ¿Mostraba satisfacción, ira, tristeza, comprensión, admiración? Si sabes definir la emoción que has percibido, entonces has completado el primer factor, la Percepción. Vamos a por el segundo ítem, la Asimilación. Consiste en traducir con palabras esa emoción anterior y observar cómo te ha afectado a ti. ¿Te ha resultado grata o incómoda esa emoción? El tercer factor es la Comprensión: sabes lo que le puede estar pasando a tu colaborador o contrariamente, no tienes ninguna pista de qué ha podido ocurrir para que muestre esa emoción. En este punto, también es un buen momento para sentir cómo las emociones de tu colaborador te provocan reacciones emocionales parecidas o bien diferentes en ti. Por último, el cuarto factor que conforma el constructo de la IE del modelo propuesto es la Gestión emocional. Este es el más importante, el que completa el cuadrado, porque éste es el que te recomienda a ti como Director, Gerente, Jefe o Responsable de un equipo a actuar. ¡HAZ ALGO con esa información! Es decir, contrasta con esa persona si lo que has percibido es así o recaba los matices. Permitiros compartir las emociones, las suyas y las tuyas y aprovecha para utilizarlo en pro del equipo que lideras.

Instaurar una red de confianza en un equipo requiere tiempo, diálogo, cooperación  y satisfacción por ambas partes, tanto en el responsable como en el equipo. Utiliza un test que te permita medir la temperatura emocional de tu equipo, yo te propongo el MSCEIT porque puede utilizarse tanto a nivel individual como grupal, y está traducido al español por los autores Fernández-Berrocal y Extremera (2009)3. Una vez lo hayas utilizado, proponte repetirlo entre seis meses y un año después para que puedas medir los avances que seguro verás en las distintas competencias.

Te propongo que hagas este ejercicio en tu equipo actual y nos cuentes si gestionar así a las personas de tu equipo, utilizando información emocional, te ha permitido guiar mejor acciones posteriores. Te propongo también que nos cuentes las dificultades si las hubiera para poder hacer esta gestión, quizás podamos ayudarte luego con un nuevo punto de vista.

Muchas gracias por tu atención. Deseamos que haya sido útil nuestra información.

Aquí tienes las referencias bibliográficas de las que seguir tirando del hilo:

1Mayer, J.D. y Salovey, P.(1997). What is emotional intelligence? Emotional development and emotional intelligence:Educational Implications (pp. 3-31) New York: Basic Books

2 Equipos de trabajo: de la emoción a la transfor-acción. Alicia E. Kaufmann. Capítulo 5 Equipos e Inteligencia emocional: Roberto Luna y Mónica Valero.

3Fernández-Berrocal y Extremera (2009). Adaptación española del Test de Inteligencia Emocional Mayer-Salovey-Caruso. MSCEIT. Tea Ediciones. http://web.teaediciones.com/MSCEIT–Test-de-Inteligencia-Emocional-Mayer-Salovey-Caruso.aspx

Mónica Valero (@movacha), 14 años gestionando equipos en la empresa privada e invertidos otros tantos en formación académica.

Informe FAROS, la inteligencia emocional de los niños

Presentamos los resultados del Informe FAROS (Fundación Eduard Punset) que demuestra la importancia de la implicación de las emociones en la educación de los niños y en su posterior desarrollo.

Una buena educación emocional a edades tempranas conlleva grandes beneficios en términos de salud y desarrollo personal, académico y profesional. Hay que saber regular y expresar las emociones.

Las investigaciones recientes han puesto de manifiesto que el éxito de una persona no radica tanto en sus capacidades intelectuales (aCtitudes), sino en sus aPtitudes emocionales.

Una mayor capacitación emocional:

  • Facilita la resolución de conflictos
  • Reduce los niveles de estrés y depresión
  • Aumenta la empatía
  • Ayuda a encajar mejor la frustración
  • Mayor rendimiento académico

Una mala capacitación emocional puede repercutir en la salud. Hay estudios que demuestran que las emociones negativas pueden contribuir a descender las defensas del sistema inmunitario y jugarían un papel importante en el desarrollo de ciertas enfermedades.

La educación emocional debe empezar en el entorno familiar, y continuar en el entorno escolar, para que los niños alcancen las 5 competencias para el desarrollo social y emocional:

  • Consciencia emocional
  • Autocontrol
  • Empatía
  • Habilidades sociales y de relación con los demás
  • Facilidad para la toma de decisiones y resolución de conflictos

Por último presentamos una serie de recomendaciones para educar a un niño “emocionalmente inteligente”:

  1. Póngase en el lugar de él. No actúe según su conveniencia.
  2. Pregúntele y escuche. No intente averiguar por ciencia infusa qué es lo que le pasa, ni le reprima con frases como “¡Eres un sinvergüenza”!.
  3. No le reproche por tener emociones negativas. La tristeza es casi tan natural como la alegría.
  4. Ayúdele a identificar y canalizar sus malas emociones. Enséñele a superarlas.
  5. Incentive su curiosidad. Sígale muy de cerca, no le guíe.
  6. Aprenda con él. Haga de cualquier experiencia nueva un juego. No le reprima cuando aprenda algo por sí mismo.
  7. No le pegue. Corríjale siempre que haga falta. Dígale “no” cuando tenga que decírselo.
  8. No deje que la televisión haga de padre o de madre. Evite que la vea en los primeros meses.
  9. Premie sus logros. Alimente su motivación, pero no le inunde de regalos.
  10. Fíjele pequeñas metas. Estimule en él el deseo de lograr algo. Así desarrollará el sentido de la intencionalidad.

“Lo primero es enseñarles inteligencia emocional, enseñarles a controlar las emociones y decirles que las emociones son lo que nosotros somos. En segundo lugar no hay que enseñarles nada que nosotros no seamos capaces de hacer. Los niños se fijan más en lo que hacemos que en lo que decimos porque tienen más activas un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo, que copian lo que hacemos. Si quieres que estén de acuerdo con el cambio, demuéstrales lo versátil que eres, y así serán independientes. En tercer lugar, no se debe intentar razonar con los hijos durante una reacción emocional porque te van a dejar solo. Hay que permitirles la libertad de tener esa reacción y hacerles saber que se les está observando. Al cabo de un rato se les debe hablar sobre lo que uno quiere cambiar de sí mismo y crear el entorno para que ellos empiecen a observar quiénes son, sin juzgarlos. Y preguntarles qué harían diferente si vivieran de nuevo la misma experiencia. De esa forma se empieza a cambiar su cerebro y su cuerpo mucho más allá de la experiencia presente. Y se les da confianza para que empiecen a abrirse a su propio potencial.”

Joe Dispenza